"Desnudo y ternura"

 

.....Cuerpos desnudos, cuerpos inermes, cuerpos bellos. La obra de Carlos, también la que vas a contemplar, nunca se ha comprometido con las ideologías de su tiempo: ni con dictadores ni con demócratas, ni con puritanos ni con libertinos, ni con ideólogos ni con comerciantes.

.....Pero sí se compromete, siempre, porque cree en ello, con el ser espiritual que es toda mujer y todo hombre y (pre)siente que su «imagen» puede curarse de todas sus deformaciones y salir purificada de todos los infiernos. Cree en el espíritu, cuyos derechos y aspiraciones, tan duramente sofocados en nuestra cultura, jamás pueden morir.

.....Su obra, pues, nunca ha tratado de explicar nuestro tiempo, ni de mejorarlo, ni de adoctrinarlo, pero si ha procurado, al manifestar su propio dolor y sus propios sueños, enseñar a mirar para que la experiencia contemplativa se convierta en vivencia que renueve deseos de eternidad.

.....Enseñar a mirar: extraer de lo efímero, de lo cotidiano, del cambiante juego de los rostros de la vida, su anhelo profundo de duración, de reposo, de permanencia, de inmortalidad. Ese anhelo que una y otra vez empuja a intentar lo imposible: la espiritualización y perpetuación de lo pasajero, la cristalización de lo fluido y mudable, la retención del momento para investirlo con perenne vida.

.....Por eso, cuerpos desnudos, cuerpos inermes, cuerpos bellos. Cuerpos bañados en luz y color que invitan a dejarnos acariciar por la carne para anhelar lo verdaderamente bueno y bello. No cuerpos-cosa dispuestos para el usufructo de una sensibilidad que no acaba de saber contemplar, sino cuerpos-carne expuestos para que la sensibilidad añore un «más» donde asentarse, donde sentirse acogida, acariciada con ternura, y, así, vivir la vida de verdad.

.....Cuerpos desnudos, cuerpos inermes, cuerpos bellos, cuerpos-carne que invitan, por eso, a la belleza de la igualdad y la libertad, a un mundo posible en el cual el contacto es más importante que la propiedad, el goce del tiempo experimentado más importante que el consumo del tiempo coagulado en mercancía y donde la debilidad de la ternura abrirá caminos a la fuerza del amor.

 

P. Antonio Sánchez Orantos
Misionero Claretiano
Profesor de filosofía y estética.